
Para la determinación de las primas, el seguro necesita una posibilidad de predicción de los siniestros futuros. Pero, puesto que no es pronosticable ni el momento en que un golpe del destino afectará a un riesgo ni la cuantía de los daños que causará, en vez de un asegurado tomamos en consideración un nutrido grupo, y suponemos que todos los componentes del grupo se hallan expuestos a los mismos tipos de riesgos, pero que son afectados por siniestros individuales.
Gracias a esta ley, las predicciones que pueden hacerse para la totalidad de los siniestros probables del grupo son mucho mejores que para cada miembro. La carga siniestral pronosticada se divide entonces entre todos los asegurados y el coeficiente nos da la prima.
Actualmente, el cálculo de la carga siniestral y su distribución en primas individuales se basa en amplias estadísticas. Las estadísticas se refieren siempre al pasado, pero el calculo de probabilidades posibilita la proyección de estos datos al presente, así como la emisión de predicciones sobre tendencia futuras. Si bien la teoría de las probabilidades está altamente desarrollada, entre la realidad y su predicción puede darse diferencias. Esta posibilidad se denomina riesgo técnico.
¿Cuánto reaseguro se necesita?
La cantidad de reaseguro que se precisa es una cuestión de apreciación a la que ha de responder el asegurador directo en el sentido de una decisión empresarial. Esta decisión depende de factores como “disponibilidad al riesgo”, “solidez financiera” y “usos y costumbres del mercado”. La seguridad absoluta contra el peligro de ruina no la hay. Con la ayuda del reaseguro, una empresa únicamente puede reducir la probabilidad de poner en peligro su existencia.
Efectos del reaseguro para el asegurador directo
En su función de creación de valores, el reaseguro tiene, entre otros, los siguientes efectos para el seguro directo:
- Reduce la probabilidad de ruina del asegurador directo mediante la suscripción de riesgos catastróficos;
- Estabiliza el balance del asegurador directo, asumiendo en parte riesgos fortuito, riesgo de cambio y riesgos de error;
- El asegurador directo puede homogenizar la cartera, reasegurando los riesgos de grandes sumas o de un elevado grado de exposición;
- Aumenta la capacidad de suscripción del asegurador directo, asumiendo proporciones del riesgo y poniendo a disposición parte de las reservas necesarias;
- Incrementa el capital propio disponible del asegurador directo, liberando capital propio ligado al riesgo;
- Eleva la eficiencia de la actividad empresarial del asegurador directo, asistiéndole con servicios como, por ejemplo:
- Información técnica procedente de todo el mundo.
- Análisis y evaluación de riesgo especiales
- Asesoramiento en la prevención de siniestros
- Realización de tareas actuariales
- Capacitación profesional de colaboradores
- Ayudas en las inversiones de capital y en la búsqueda de directivos, así como de socios cooperadores o de posibilidades de fusiones.







