No resulta casual que desde los primeros instantes que surge el mito Che la maquinaria ideológica – cultural del imperialismo se diera a la tarea de sustraer del Che, como de tantos otros héroes, sus fermentos subversivos. Esta operación esterilizante llega hasta asimilar sus virtudes, identificándolas, con supuestos valores de la sociedad burguesa. El héroe lo transfiguran en una entelequia, un súper hombre noble, bueno, aventurero, una efigie que no molesta, también con el Che se aplico esta técnica. Su rostro fue estampado en pullovers, pudiendo entonces exhibirse junto a otras prendas lujosas de vestir en cualquier establecimiento comercial. Esto supera al mito, convirtiéndose en una mistificación de su imagen.
Por otro lado, pocas figuras de la historia contemporáneas han provocado una suma tan alta y variada de calumnias, distorsiones y perjuicios. Ello es, por su puesto la medida de tan, alta estatura revolucionaria y del impacto practico y preciso de sus ideas, y de su ejemplo.
Tantos años después de su muerte aun es necesario hacer un balance de esta otra imagen del Che: de las versiones equivocadas y tergiversadas que se han acumulado en torno a él, en particular con respecto a su pensamiento. Apremia recupéralo de esas zonas ambiguas donde ha sido colocado.
Pienso que el pensamiento de izquierda a nivel mundial no ha hecho lo suficiente aun, debemos tomar conciencia plena de esa realidad. Participando de una forma audas, y vinculad a la conciencia de revolucionarios de izquierda que nos debe guiar a todos y todas. Debemos divulgar más al Che en su propia letra interpretándolo fielmente, con juicio sereno, penetrante e implacable, porque el valor de los aportes del Che a la teoría revolucionara se mide por el impulso estrtegico y perdurable que ellos dieron a las transformaciones de la sociedad contemporánea.






