
El mito Che fue construido apelando a sus atributos adjetivos de manera aislado, se exaltó por ejemplo la «metamorfosis» medico – guerrillero – estadista – guerrillero y su decisión de abandonar el cargo de ministro para irse a las selvas bolivianas; se reiteraron sus valores éticos personales y su imagen visual – sintetizada en la famosa foto de Korda- que recorrió el mundo.
¿Quién Creó ese mito? La respuesta nos conduce a una realidad que es necesario identificar para afrontarla correctamente, en esta hora es que Che es redescubierto en buen momento – y nos acercamos a él no para homenajearlo sino porque lo necesitamos: en Cuba y en América Latina, en este tercer mundo y en todos los demás.
El mito se creó tanto para la izquierda como por los aparatos de propaganda burgueses. O mejor, los mitos, pues en rigor hay dos mitos principales, de naturaleza clasista diferentes, aunque encierran algunos ingredientes y puntos de encuentro.
La versión de un hombre aislado, que rompió con su ámbito familiar y con su clase y logró la cúspide de la revolución a golpe de voluntad y aventuras, es un componente del mito positivo. Su imagen de hombre de violencia y aventurero a ultranza es un ingrediente del mito creado por los aparatos ideológicos del imperialismo.







