Un cubano acabado de llegar a Francia, decide buscar trabajo en una Megatienda (de esas que venden de todo) . Se entrevista con el jefe de Personal y este le pregunta:
– ¿Tienes alguna experiencia en Ventas?
A lo que el tipo responde:
– Si, trabajé un tiempo en La Habana, en la calle vendiendo ropa
Al gerente le cayó en gracia el tipo y lo contrata diciéndole:
– Empiezas mañana. A la hora del cierre te vengo a ver para saber como te fue
El primer día de trabajo fue duro, pero el tipo sale airoso…
Al finalizar el día, el gerente baja y le pregunta:
– ¿Cuántas ventas hiciste hoy?
Y el tipo responde:
– Una.
– ¿Una sóla? – dice el gerente-. Los demas vendedores hacen un promedio de 25 o 30 ventas al día, pero bueno, y… ¿de cuánto fue la venta?
– De 100 mil dólares -le dice el tipo.
– ¡100 mil dólares!… pero ¿ qué vendiste? -dijo el gerente.
– Primero le vendí un anzuelo chiquito, después le vendí uno mediano, después uno grande. Después le vendí una caja de pescar nueva y después le pregunté a dónde iba a ir a pescar y me dijo que al lago más cercano, así que le dije que iba a necesitar un bote y lo llevé a la sección de botes y le vendí uno nuevo con motor doble, fuera de borda. Después me dijo que con su Nissan Sentra no iba a poder remolcar el tremendo bote, así que lo llevé a la sección de autos y le vendí un Lincoln Navigator 4×4.
El jefe, visiblemente impresionado por las aptitudes del tipo le pregunta:
– ¿Un hombre vino acá a comprar un anzuelo y tu le vendiste un bote y un Lincoln Navigator 4×4?
A lo que el tipo responde:
– No, la verdad es que el hombre vino a comprar una cajita de almohadillas sanitarias para su señora y le dije: ¡Compadre!, ya que vas a estar jodío este fin de semana ¿por qué no te vas a pescar?
colaboración: Odalys Hernández






