Confesiones de un mazo de cebolla
Después de escuchar y ver la polémica relacionada con los precios que me colocan en el mercado, me decido a narrar el traqueteo de mis últimas 48 horas.
Todo el mundo sabe que me meto en el surco casi 4 meses aguantando sol y sereno empapada de agua y fango desde la raíz hasta la punta de mi verde moño. Les cuento que anteayer me recogieron temprano, me amarraron por el cuello con cuatro hermanas mías convirtiéndome en el conocido “mazo”. En la noche junto con miles de mazos más nos zumbaron para un “camionson” con destino desconocido, como estaba cerca del fondo escuche claramente mi primer precio ¡a 7 el mazo!, el hombre que nos había cuidado una temporada completa recibía un paquete de dinero por todo el cebollerio del camión y nos entregaba sin importar cuál sería nuestro destino final.
Salimos a media noche y ya por la madrugada estábamos dando el primer “baon” en un inmenso mercado cerca de la autopista nacional, nos pasaron del camión para una nave y bien temprano de la nave para otro camión más chico, al igual que las veces anteriores escuche claramente el nuevo precio ¡A 10 el mazo! ¡Déjamelas a 8! ¡A 10 el mazo!, temprano en la mañana iniciamos un “tur” por diferentes puntos de venta de la ciudad, sentí tristeza cuando las hermanas mías se iban quedando en el camino pero se me subía la autoestima porque ya mi mazo andaba por ¡15 pesos!
En un lugar bastante céntrico de la ciudad nos entregaron unos pintorescos personajes, y tuve la dicha o desgracia de quedarme con un carretillero que me amazo y me quito la tierra como si me conociera de toda la vida, al poquito rato yo estaba paseando por las calles del centro de la ciudad con el precio que yo jamás en mi vida había soñado ¡20 Pesos el mazo!, el hombre de la carretilla subió mi ego hasta las nubes cuando empezó a pregonar ¡Coge tu cebolla aquí, coge la mejor cebolla de la Habana aquí, las personas se acercaban, miraban, tocaban, maldecían, movían la cabeza, hablaban en voz baja y otros compraban sin decir nada, pegadita conmigo viajaba una mano de de plátano burro venida de las provincias orientales que molestísimas comentaba; ¡lo del precio de la cebolla e una falta de repeto!
Termino mi historia porque una señora con cara de cumpleaños acaba de comprarme sin chistar, parece que pronto seré una rodaja en una exquisita ensalada con tomates o formare parte de un sabroso sofrito en una sartén habanera.
Que decir??….., “que a quien dios se lo dio,… san pedro que se lo bendiga”
¡Hasta la próxima temporada amigos!
Los saludo afectuoso de “Las cinco de Artemisa.”
José Antonio Castro Vázquez ( chami)





Los precios están caliente hermano, no se hasta donde vamos a parar. Parese mentira que el maso de cebolla en La Habana esté a 20 pesos.
Esta historia de los precios continua día a día y nadie le tira a esto. ¿Hasta cuando?
Saludos.
:. Yasmani Medina Ruiz:.
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