Llega el esposo a casa después de oír misa y se dirige a su esposa con una sonrisa, la abraza, la levanta en brazos y… ¡baila con ella en el aire! Ella, llena de felicidad, le pregunta:
– ¿Y de qué fue el sermón del cura hoy?… ¿Acaso de que los esposos deberían ser más cariñosos y atentos con sus esposas?…
Y él le contestó:
– No….dijo que debemos cargar nuestra cruz ¡¡con júbilo y alegría!!
colaboración: Carlos Amador






