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¡Esa cambiante semántica!

28 diciembre, 2017 - Humor

El idioma es un ente vivo: evoluciona, cambia. Pero a veces a los académicos de la lengua (y también los que de forma profusa trabajan con ese apéndice parlante), se les olvida y tratan de restringir el uso cotidiano de las palabras a los significados ya conocidos: ¡inútil tarea en que perder el tiempo ante la dinámica de la vida!

La inteligencia de los pueblos, su sabiduría e idiosincrasia unidas a su facultad de sintetizar lingüísticamente los acontecimientos sociales, no permiten encasillar los vocablos a meros códigos, que se van extinguiendo como la vida misma para dar paso a otros novos; sino que los enriquecen con adicionales acepciones, o los trastocan de la noche a la mañana como si los cambiaran de sexo –una cosa representaban y hoy se interpretan como todo lo contrario.

Ejemplos sobran, mas solamente pondré a consideración algunos términos (en orden alfabético), para que queden bien ilustrados. ¡La genialidad popular no tiene límites!:

Agromercado: congregación de caridad, donde con beneplácito entregas altruistamente tus ingresos económicos, en beneficio de la comunidad de revendedores agropecuarios.

Bache: oquedad construida en la vía pública, que garantiza el servicio comunitario de almacenar agua y atrapar a los distraídos.

Buró: mesa de disímiles formas y generalmente de seis patas, donde se acomodan los pollinos.

Consumidor: consumado objetivo y víctima del comercio.

Derecho: sistema de personas diestras en el uso de todos los inventos de la humanidad.

Futuro: lo que deseamos alcanzar; siempre el mañana; el infinito y más allá.

Lucha: deporte que practican los trabajadores –y otros no trabajadores- que los prepara para enfrentar las contingencias de la vida.

Microvertedero: lugar donde los indisciplinados sociales acumulan la basura que inconscientemente no quieren guardar en sus casas.

Músico: profesión que te permite, con énfasis, comer carne de mamífero de cuatro patas que es sagrado en la India, sin buscarte ningún problema.

Portales: oloroso elemento constructivo de las edificaciones, donde los trasnochados tranquilamente realizan sus necesidades fisiológicas, al parecer por no querer encontrar un baño.

Queja: lamento sostenido y para el cual no existe remedio.

Ruina: efecto del tiempo sobre una cosa si nadie nunca le pasa la mano, aunque lo pida a grito.

Salario: simbólico reconocimiento monetario que recibe un trabajador.

Salidero: consecuencia de comprar herrajes de mala calidad para usarlos en el hogar.

Shopping: área donde generalmente entras a refrescar el calor del día.

Trabajo: hobby en que se emplea el tiempo libre.

autor: Leonardo H.G.

 

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