El idioma es un ente vivo: evoluciona, cambia. Pero a veces a los académicos de la lengua (y también los que de forma profusa trabajan con ese apéndice parlante), se les olvida y tratan de restringir el uso cotidiano de las palabras a los significados ya conocidos: ¡inútil tarea en que perder el tiempo ante la dinámica de la vida!
La inteligencia de los pueblos, su sabiduría e idiosincrasia unidas a su facultad de sintetizar lingüísticamente los acontecimientos sociales, no permiten encasillar los vocablos a meros códigos, que se van extinguiendo como la vida misma para dar paso a otros novos; sino que los enriquecen con adicionales acepciones, o los trastocan de la noche a la mañana como si los cambiaran de sexo –una cosa representaban y hoy se interpretan como todo lo contrario.
Ejemplos sobran, mas solamente pondré a consideración algunos términos (en orden alfabético), para que queden bien ilustrados. ¡La genialidad popular no tiene límites!:
Agromercado: congregación de caridad, donde con beneplácito entregas altruistamente tus ingresos económicos, en beneficio de la comunidad de revendedores agropecuarios.
Bache: oquedad construida en la vía pública, que garantiza el servicio comunitario de almacenar agua y atrapar a los distraídos.
Buró: mesa de disímiles formas y generalmente de seis patas, donde se acomodan los pollinos.
Consumidor: consumado objetivo y víctima del comercio.
Derecho: sistema de personas diestras en el uso de todos los inventos de la humanidad.
Futuro: lo que deseamos alcanzar; siempre el mañana; el infinito y más allá.
Lucha: deporte que practican los trabajadores –y otros no trabajadores- que los prepara para enfrentar las contingencias de la vida.
Microvertedero: lugar donde los indisciplinados sociales acumulan la basura que inconscientemente no quieren guardar en sus casas.
Músico: profesión que te permite, con énfasis, comer carne de mamífero de cuatro patas que es sagrado en la India, sin buscarte ningún problema.
Portales: oloroso elemento constructivo de las edificaciones, donde los trasnochados tranquilamente realizan sus necesidades fisiológicas, al parecer por no querer encontrar un baño.
Queja: lamento sostenido y para el cual no existe remedio.
Ruina: efecto del tiempo sobre una cosa si nadie nunca le pasa la mano, aunque lo pida a grito.
Salario: simbólico reconocimiento monetario que recibe un trabajador.
Salidero: consecuencia de comprar herrajes de mala calidad para usarlos en el hogar.
Shopping: área donde generalmente entras a refrescar el calor del día.
Trabajo: hobby en que se emplea el tiempo libre.
autor: Leonardo H.G.






