e gusta sentir que te necesitan, pero hoy es posible que alces tus manos y digas: «¡Basta!» Has dado tanto de ti durante tanto tiempo que tus amigos y seres queridos tienden a pensar en tu generosidad como un derecho y no un privilegio. Hoy, recuérdales su error. Tómate un día libre de servidumbre. Vete a un restaurante de lujo y disfruta del placer de que te atiendan. No te olvides de dejar una buena propina.






