¡No, qué va! Precisamente ese tipo de calaña es la responsable del encarecimiento de la vida, de los precios cual águilas que patrullan los cielos… y de que se considere deprimido al salario.
¡Al contrario!: soy de la firme convicción de que hay que tomar drásticas y severas medidas contra ese grupúsculo de personas inadaptadas. Siempre fui un hombre serio y honesto que cuida del ejemplo para con la familia: ¿Qué cosa es esa de estar en ‘inescrupulosos “inventos” adicionales’ que afectan la imagen colectiva y dañan el bolsillo de los demás? ¡Me opongo vigorosamente a eso!
Desgraciadamente, y en contra de mi voluntad, por prescripción facultativa no puedo dedicarme a realizar ningún tipo de compras o de gestiones públicas. Aunque moralmente estoy convencido de que es menester salirle al paso resueltamente a tal desfachatez en cualquier lugar en que se manifieste, me aconsejan (por preservar mi salud), que deje hacer a mi esposa, que para eso tenemos un exitoso hijo que por su trabajo da viajes regularmente al exterior, una excelsa hija que reside en otro país por haberse casado con un cándido ciudadano de allí, y una excelente nuera que administra una empresa pública.
Nada, que no te equivoques conmigo que lo mío es dedicarme por entero al trabajo, vivir del salario y jugar dominó. ¡Y no le doy tregua a los luchadores!
¿Luchador yo? ¡No, qué va!
autor: Leonardo H.G.
Tomado del Tropelaje.com







