No sería sorprendente que te inscribieses en una clase que sea muy diferente a tus actividades normales. Por ejemplo, un surfista puede obtener una repentina necesidad de aprender acerca de las computadoras, o un gurú de la tecnología puede decidirse por los arreglos florales. Aquellos que piensan que ya te conocen bien se sorprenderán por tu espontaneidad y nuevo sentido de aventura.






